Educar en la paz

Desde 1964, para conmemorar la muerte de Gandhi, se celebra el 30 de enero el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, reconocido por la UNESCO en 1993. En esta fecha se recuerda la necesidad de la educación para la tolerancia, la solidaridad, el respeto a los Derechos Humanos, la no violencia y la paz. En definitiva, la importancia de educar en la paz.

Es importante que los colegios inculquen una serie de valores a los niños, pero no debemos olvidar que es responsabilidad de los muchomásquepadres educar a los muchomásquehijos en esos valores. La paz comienza por uno mismo.  La no violencia comienza en casa, y, a partir de ahí, todo se extrapola al exterior. ¿De qué nos sirve que en el colegio enseñen a los niños la importancia de la no violencia si al llegar a casa todo son gritos, amenazas, castigos y, en algunos casos, incluso violencia física?

En Mucho más que mamás sabemos que no es fácil: a veces llegas a casa agotada, estresada, con la cena por hacer (¿hola? ¿conocéis nuestros menús semanales para haceros la vida más fácil?) y los muchomásquehijos están también cansados. Toda una bomba explosiva que, en muchas ocasiones, se traduce en gritos, llantos y mal rollo. No es fácil, pero es responsabilidad de los adultos saber bajar el ritmo. Al fin y al cabo el ritmo lo marcamos nosotros.

Educar en la paz

En muchos casos, en realidad, sólo nos hace falta bajar un poco el ritmo y ser conscientes de la situación para ponerle remedio: hace unos años yo me llamaba a mí misma “mamá gruñona” porque tenía la sensación de estar todo el día gruñendo detrás de los muchomásquehijos para que terminaran la merienda, para que recogieran, para que vinieran, para que se metieran en la bañera, para que salieran de la bañera, para que…. ¡¡todo!!

Una vez que me di cuenta, lo demás fue más o menos fácil. Más o menos, no os voy a engañar. Y algunas de esas regañinas las solucioné de la forma más tonta: dejé de insistirles a la hora de bañarse, simplemente programé una alarma en el móvil todos los días y, sorprendentemente, cuando escuchaban la alarma, ¡¡¡se iban al baño!!! Reconozco que al principio me sentí un poco frustrada al ver que le hacían más caso a una alarma que a mí; pero a medio plazo (¡qué digo! en pocos días) me di cuenta de que el cambio era beneficioso: yo ya no estaba tensa por la regañina “vamos al baño, que se nos hace tarde” y el resto de la tarde fluía mejor.

Le conté este truco a otras muchomásquemamás y ¡a casi todas les fue bien!

A lo mejor no todas sentían la hora del baño como el momento de estrés (huy, se me está ocurriendo que otro día os tengo que hablar de la hora del baño y ese mito “momento relax”), pero detectando ese momento-tensión del día e intentando buscarle un remedio, a veces tan tonto como el que os he contado, conseguimos estar más relajados el resto del día.

Otras veces basta con razonar con los muchomásquehijos…

Otra de las peloteras que nosotros tenemos en casa y por la que muchas veces se nos levanta la voz y nos estresamos y, por tanto, nos enfadamos y reñimos, es por el tema del horario de las NNTT (tablets, ordenadores, wiis, Nintendos…. y podría seguir). En realidad hemos atajado el tema (o por lo menos intentado) de manera razonable para todas las partes. Así vivimos un poco más en paz. En casa está prohibido jugar con aparatos eléctricos entre semana. Hay que hacer deberes, extraescolares y hablar en familia (un poco, tampoco da tiempo a mucho más) de cómo nos ha ido el día.

Una hora al día de viernes a domingo y siempre después de haber estudiado y hecho deberes. Y funciona. Entre semana ni se acuerdan de ellos, y el fin de semana cuando se cumple la hora la apagan y a otra cosa mariposa. Sin voces, sin riñas. Ellos se organizan y aprenden a jugar a otras cosas que no dependen de un enchufe. Y ¿sabéis qué? Pasamos más tiempo todos juntos, viendo una peli, o jugando a otras cosas y nos va a todos mucho mejor. Aunque he de decir que nos ha costado lo nuestro llegar a esto…

Respirar hondo. Contar hasta 10. Sonreir. Lo que sea antes de pegar una voz o una mala contestación hará las cosas más fáciles. Unos niños felices siempre harán un mundo más fácil. Empezando por el suyo propio y el de al lado. Eduquemos en la paz. Seamos felices y no dejemos que otros lo hagan por nosotros. Nuestros muchomásquehijos nos lo agradecerán.

Y SIEMPRE, SIEMPRE con una gran sonrisa TODO, TODO es más fácil para todas las partes.

Firma Verónica-muchomasquemamas firma

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