Un fin de semana en Burgos

Un fin de semana en Burgos

Más de un mes. Más de un mes ha pasado desde la última vez que las muchomásquemamás pudimos pasar por aquí. Eso demuestra más que cualquier otra cosa que estamos ocupadísimas con miles de cosas en la cabeza y un millón de tareas que atender. Eso demuestra más que cualquier otra cosa que seguimos siendo muchomásquemamás ocupadas, ¡qué le vamos a hacer!

En el fondo es que nos gusta serlo, meternos en historias, organizar actividades chulas y no parar nunca. Y, para probarlo, os vamos a contar lo que puede dar de sí un fin de semana en Burgos.

Un fin de semana en Burgos

Burgos es una ciudad pequeñita. Que nadie se me ofenda porque lo digo desde la perspectiva de una madrileña de toda la vida acostumbrada y disfrutona del caos de la capi.

Pero eso no me impide disfrutar del encanto y de las cosas bonitas que las ciudades pequeñas pueden ofrecernos. Y Burgos tiene mucho de eso 🙂

Hay muchas muchas cosas que ver en Burgos, pero como yo lo que quiero es que paséis, como nosotros, un fin de semana tranquilo, os voy a dar unos cuantos imprescindibles para disfrutar con los muchomásquehijos. Porque está claro, y eso sólo lo aprendes cuando tienes hijos, que con niños se viaja de otra manera.

Al menos a nosotros nos ha pasado casi desde el primer momento: ellos nos han marcado otros ritmos y hemos tenido que aprender a dejar cosas sin ver para disfrutar del viaje que, al final, es lo importante. No ver muchas cosas agobiados. Lo realmente bonito de viajar con niños es disfrutar de lo que ves, del viaje y del tiempo compartido.

Por eso nuestro fin de semana en Burgos tiene sólo tres cosas imprescindibles: la Catedral gótica, una mañana en el museo de la Evolución Humana y la visita guiada al Castillo. Podéis completar el resto del tiempo con un paseo por la margen del río Arlazón, llena de vegetación o por las callecitas del centro llenas de animación hostelera. Sin olvidar hacer una paradita con fotos en la estatua del Cid para contarles a los pequeños la historia entremezclada con leyenda del Campeador.

La Catedral de Burgos

«¡Mira, mamá!» Se parece a la Catedral de Milán.

Salvando todas las distancias (sobre todo de tamaño), la catedral de Burgos, como la de Milán, son exponentes máximos de la arquitectura gótica. Y los muchomásquehijos, sin saberlo y sin haberlo estudiado aún, pueden aprender a reconocerlo simplemente observando. Por eso viajar es bueno. Por eso llevarles a hacer visitas culturales es maravilloso.

La entrada individual cuesta 7 euros (2 para los menores de 14 años) e incluye un servicio de audioguía. Las explicaciones, sin embargo, no son precisamente entretenidas para los más peques, pero el hecho de escuchar lo que están viendo siempre ayuda a que una visita como la de una catedral se les haga más amena.

Yo, sin embargo, optaría para ellos por llevar una explicación sencilla preparada desde casa, quizá con algún plano como este:

fin de semana en Burgos

Siempre es más fácil ver las cosas cuando tienes un plano delante. Al menos quienes tenemos un sentido de la orientación cercano a cero, lo vemos mejor de esta manera.

Se les puede explicar que la catedral gótica está construida sobre otra anterior, de estilo románico que se fue derruyendo para construir la nueva. Porque antes las cosas se hacían así: no tenían la necesidad de las cosas porque eran Historia para que pervivieran, sino que se usaban los espacios y los materiales para hacer algo más bonito o más grande.

Y si los peques son muy peques, yo me quedaría con las nociones súper básicas de la arquitectura gótica para que las recuerden: predominio del vano sobre el muro, torres muy altas, como queriendo llegar al cielo para estar más cerca de dios, rosetones, vidrieras, decoración a base de esculturas que representan escenas de la biblia para adoctrinar a los creyentes (así podemos aprovechar para contarles que antes el pueblo no sabía leer porque no se consideraba necesario)

Museo de la evolución humana

Nosotros nos encontramos con el Museo de la Evolución Humana casi de casualidad y, la verdad, fue todo un acierto entrar a pasar allí la mañana.

La entrada cuesta 6 € (4 para jóvenes entre 8 y 18 años) y cuenta con unas microexplicaciones en cada una de las plantas a horas fijadas que te ayudan a entender el museo y la evolución del hombre. Además, se trata de exposiciones interactivas que lo hacen muy ameno y muy entretenido para los muchomásquehijos. Si tenéis tiempo, podéis visitar el yacimiento de Atapuerca, pero queda bastante alejado de la ciudad de Burgos y quizá para un fin de semana con niños es demasiado (a no ser que ese sea el fin principal del viaje).

Pero todos los fósiles originales encontrados en Atapuerca están expuestos en el MEH con sus explicaciones correspondientes y con vídeos explicativos que te ponen frente a frente con nuestros antepasados más lejanos.

El hecho de que sea interactivo es todo un punto para que los peques no se cansen porque andan de un lado para otro viendo vídeos, escuchando audios, averiguando cómo éramos hace millones de años. Pero digo que esto de interactivo igual me lo he inventado porque no lo veo ahora por ningún lado de su web… Aunque os aseguro que audios y vídeos explicativos hay y en algunos casos comienzan al pulsar el visitante un botón, ¿eso es interactivo? ¡Para nosotros lo fue!

Visita al castillo

Si vais a Burgos no os perdáis la visita a su castillo. La entrada es gratuita, pero merece mucho la pena coger la visita guiada a los subterráneos y al pozo ¡con casco de espeleólogo incluido!

fin de semana en Burgos

Nosotros teníamos algunos extranjeros en el grupo, de modo que nuestra visita fue bilingüe: el guía, amabiísimo y súper cercano con los niños, explicaba primero en inglés y luego en castellano. Me alucinó ver como los muchomásquehijos, sobre todo el mayor, entendían las explicaciones en inglés.

Se trata de una visita divertida en la que te cuentan cómo se usaron los túneles del castillo de Burgos en el asedio a la ciudad por parte de Isabel la Católica: uno de sus principales objetivos era dejar el castillo sin su abastecimiento de agua y por eso se

intentó minar el pozo. Para ello se construyeron túneles subterráneos por los que discurre la visita guiada hoy en día.

Es una visita muy interesante, con explicaciones entretenidas que nos gustó tanto a los mayores como a los niños. Sin embargo, no es apta para personas que sufran de claustrofobia.

Qué ropa llevar para disfrutar del fin de semana en Burgos

Los burgaleses dicen que en Burgos hay dos estaciones: invierno y la estación del tren. En Burgos hace frío, así que es mejor que lleves prendas de abrigo independientemente de la época del año.

Atención, frioleros: si vais en verano, lleva algún pantalón largo, zapato cerrado y cazadora o forro polar. Puede que por el día no te haga falta, pero al caer la noche seguro que lo necesitarás. Nosotros estuvimos a mediados de septiembre, cuando en Madrid todavía rondamos los 30º. Llevamos cazadora de cuero, forro polar y chaleco acolchado: una de las tardes me puse una capa encima de la otra 🙂 ¡las tres superpuestas!

Para el resto del año, ropa de abrigo: en invierno más, claro. Gorros y bufandas que no falten, sobre todo si tenéis intención de pasear bastante. Pero me atrevo a decir que también en otoño y en primavera: mejor que sobre…

El capítulo de comer en Burgos lo vamos a dejar para otra ocasión y así no se nos hace esta explicación demasiado pesada.

¿Quién se anima a pasar un fin de semana en Burgos?

Si tienes más días o un puente un poquito más largo, también podéis viajar a Oporto.

firma Verónica muchomasquemamas

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