Nos vamos de vacaciones: hay que hacer la maleta

Llega el verano y toca hacer la maleta.

Por fin ha llegado el verano. Y qué ganas teníamos este año con ese invierno eterno… Ya, ya sé que ahora muchos os estaréis lamentando del calor que hace. Lo siento, no me voy a unir a vuestro equipo porque yo adoro el verano.

Yo soy feliz con mis vestiditos cortos, mis camisetas de tirantes y un sol de justicia, qué le vamos a hacer. En invierno me encojo y desaparezco bajo los abrigos, los gorros de lana y las bufandas. En verano florezco con la ropa ligera, las cuñas de esparto y los bikinis y las gafas de sol. Aquí, la experta y mi asesora en materia de moda es Amalia. No os perdáis sus sugerencias para estar siempre súper cuqui en la playa o en el campo, que yo hoy os voy a hablar de una de las cosas que menos me gusta del verano: hacer las maletas.

Nos vamos de vacaciones: hay que hacer la maleta

Sin duda, la mejor parte del verano no es la subida de las temperaturas. Ni siquiera la perspectiva de alimentarte a base de helados y picotas 🙂

Lo mejor del verano es la idea de irte de vacaciones, de hacer las maletas y largarte fuera de la rutina. Espera, ¿he dicho hacer la maleta? Tengo algo que confesar: odio hacer la maleta.

Siempre me ha estresado mucho, pero mucho mucho el momento de hacer la maleta. Soy una muy buena planificadora a largo plazo: hago listas, gestiono bien lo que necesito y lo que no y soy previsora. A largo plazo. Me ha pasado desde la época de estudiante: los últimos días, el estrés de la última hora se me da fatal. Me tenso, me bloqueo, me pongo nerviosa y no doy pie con bola.

Además, en el caso de las maletas, me pasa una cosa en la que creo que no estoy sola: hago la maleta con cabeza, pensando lo que voy a necesitar y lo que no, qué camiseta combina con cada falda y cuáles son las sandalias más versátiles. Alguna chaquetilla por si refresca, la crema hidratante y la espuma para el pelo.

Pero meto muchos más porsiacasos de los que voy a ser capaz de utilizar.

Los porsiacasos

Yo llamo porisacaso a todas esas cosas que metes en la maleta “por si acaso hace frío”, “por si acaso llueve”, “por si acaso se me rompen las veintisietemil camisetas que ya llevo en la maleta“.

Procuremos reducir los porsiacasos  a la mínima expresión

Contextualicemos: todo depende de dónde vayas de vacaciones. ¿Que te vas al desierto del Gobi? Venga, puedes meter otro protector solar por si acaso se te termina y dos o tres sombreros por si acaso se te vuela e que llevas.

¿Que te vas a una playa alejada de la civilización? Se te permite meter dos toallas de playa por si acaso una se moja  y un par de pareos extra para estar siempre a punto de pasear por la orilla llena de glamour.

Pero si vas a cualquier otro lugar con comercios más o menos normales, mejor no metas unos vaqueros por si acaso hace frío en pleno mes de agosto. En el improbable caso de una bajada de las temperaturas a 0ºC en pleno verano en Italia o en la costa levantina, seguro que encuentras alguna tienda en la que hacerte con prendas de abrigo.

No carguemos nuestras maletas de porsiacasos innecesarios.

Cómo hacer las maletas en una familia con niños

Os cuento ahora los trucos que he conseguido afianzar en 13 años de hacer las maletas para una familia con dos muchomásquehijos. Desde ya advierto que son los truquis que a mí me han funcionado: no tienen que ser universales. De hecho, es bastante probable que no todo lo que os cuente os valdrá a todos. Pero, ya os lo iré diciendo, hay algunos en los que creo como verdades irrenunciables. Lo resaltaré y os lo pondré en colorines para que no se os olvide 😉

1.- Cada uno hace su propia maleta

Esto es una verdad válida para las muchomásquemamás, para los muchomásquepapás y para los muchomásquehijos a partir de una determinada edad. Pongamos, ¿12 años?

Como es lógico, los niños necesitarán no sólo el asesoramiento de papá o mamá porque, seamos realistas, lo más importante para ellos va a ser llenar su maleta de juguetes, no de ropa cómoda, práctica y adecuada para nuestro destino vacacional.

Además, tendremos que ayudarles a doblar adecuadamente su ropa y a organizarla en la maleta para que esta mantenga cierto orden. Este punto merece capítulo a parte: ya hablaré de ello.

Pero que a nadie se le ocurra preparar la maleta de su pareja. ¡No! Mamá y papá ya son mayorcitos como para pensar qué ropa quieren llevarse, doblarla y encargarse de doblarla y guardarla.

Lo mismo es aplicable para los útiles de aseo y demás accesorios que necesitemos para el viaje: botas de treking, cantimploras, mochilas, libros para la playa (¡ sois unos ilusos si pensáis poder leer en la playa yendo con niños!), etcétera, etcétera.

2.- Trolleys pequeños

Sí, trolley. Cualquier otro tipo de maleta es cosa del pasado. Opta siempre por un trolley para que tus viajes sean más cómodos. Se te permite llevar una mochila si se trata de un viaje de montaña o si tienes menos de 20 años y vas a lo mochilero o si vas de acampada.

En cualquier otro caso trolley. Siempre. Y dentro de lo posible, tamaño cabina para que sea más ligero y no estar obligado a facturar si viajas en avión.

Casos en los que puedes usar un trolley algo más grande:
  • Si viajas en invierno o a lugares en los que ahora es invierno. La ropa de invierno abulta mucho más y si tu viaje dura una semana y tienes que llevar jerseys de lana o botas gruesas, es bastante probable que no tengas suficiente con una maleta pequeña. En este caso, tendrás que facturarla si el viaje es en avión con el consiguiente aumento de precio del billete y del tiempo de espera en os aeropuertos.
    Pero tiene una ventaja: puedes llevar líquidos y útiles de aseo sin restricciones.
  • Si vas a hacer un viaje muy largo y necesitas llevar toallas de playa o útiles de aseo o medicinas que no pueden viajar en cabina.
    La muchomásquehija pequeña tiene dermatitis, por lo que necesita productos especiales para su aseo personal. Productos que no siempre encontramos con facilidad sobre todo si viajamos al extranjero. De manera que tenemos que llevar una bolsa de aseo tirando a gigante sólo con su champú, crema hidratante y productos específicos para casos de brotes. Todo esto va en una malete un poco más grande que facturamos y en la que, de paso, ponemos algún porsiacaso (vaaaaale, a veces soy débil) y los zapatos del muchomásquehijo mayor que ya va por el 42…
  • ¿Se te ocurre algún otro suspuesto?
    Dímelo y lo añado a la lista 😉
Trolleys individuales

Infinitamente más cómodo y más práctico: cada miembro de la familia lleva su propio trolley pequeñito. Los niños a partir de los 6 o 7 años pueden arrastrar el suyo. ¡Incluso suele gustarles llevarlos!

Si te ves en la obligación de llevar uno un poco más grande, ese correrá a cargo de papá o mamá que son los fortachotas de la familia.

Llevar maletas individuales facilita la tarea de ordenar la ropa y poder encontrarla después para que esté siempre todo en perfecto estado.

3.- Cómo doblar la ropa dentro de la maleta

Después de elegir la ropa que nos vamos a llevar de viaje, toca hacer la maleta. Otro día hablamos, si queréis, de cómo elegir la ropa que nos llevaremos. Eso da para un capítulo a parte y no quiero extenderme demasiado.

Para que no se os olvide nada, de momento, aquí tenéis una hojita que podréis descargaros para hacer la lista y planificar lo que necesitáis meter en la maleta.

Pero sí me gustaría contaros algo que ha revolucionado mi forma de hacer las maletas. Mi forma de hacer las maletas y de ordenar los armarios en general. Pero es que en lo relativo a las maletas ¡es que no hay color!

Método Konmari

Imagino que conocéis (o al menos habéis escuchado hablar) el método Konmari para mantener la casa en orden. No voy a entrar en ese jardín porque si viniérais a mi casa, sabríais que no lo aplico precisamente al pie de la letra, jajajaja.

Pero su método para doblar la ropa es simplemente genial. En mi casa todos los cajones están dispuestos de esa manera. Todos los que yo domino: he dejado por imposible los del muchomásquepapá, ¡anda y se gestione él su armario!

Pues mis maletas van ya siempre igual. Mirad una imagen de la última que hice y deshice:

hacer la maleta

Doblando la ropa de esta maleta, siempre encuentras lo que buscas porque todo queda a la vista. Los muchomásquehijos pueden coger fácilmente cualquier prenda de ropa sin destrozar la maleta entera y siempre siempre siempre permanece en orden.

El año pasado hicimos un viaje los 4 por Italia. Tres semanas recorriendo el país, fue fantástico. Pero cuando pasa 3 o 4 días en cada ciudad, no puedes andar haciendo y deshaciendo la maleta en cada parada. En estos casos, la maleta se convierte, además, en tu armario portátil. Es fundamental que esté en orden siempre.

Doblando la ropa de esta manera y teniendo un mínimo de cuidado, es mucho más fácil. Entendamos por un mínimo de cuidado: volver a doblar la ropa después de usarla (salvo que esté sucia, en cuyo caso va a la bolsa de la ropa sucia). Ya está. Sólo con ese gesto que evita dejar un montón de prendas desperdigadas por toda la habitación conseguimos tener lista la maleta para coger el tren y viajar a nuestro siguiente destino.

Así lo hicimos nosotros el año pasado y así lo volveré a hacer este año porque repetimos experiencia, esta vez en Portugal.

Y vosotros, ¿cómo hacéis las maletas?

Firma Verónica-muchomasquemamas

 

 

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