Juegos de mesa

Los juegos de mesa son una opción fantástica para perder el tiempo.

¿He dicho perder? Perdón, perdón, quería decir pasar, jijiji.

La verdad es que en casa somos súper fans de los juegos de mesa, sobre todo en invierno. Las largas tardes de domingo, cuando hace frío, se pasan de maravilla si estamos los cuatro, muchomásquemamá con un café calentito, alrededor de un juego de mesa.

Por eso hoy, aprovechando que estos días está haciendo muuuucho frío, pero mucho mucho, al menos en Madrid, voy a hablaros de nuestros juegos de mesa favoritos. Luego ya, en otras ocasiones, iré explicando un poco sobre cada uno. Lo de hoy pretende ser sólo una sugerencia de algunos de los juegos de mesa que más nos gustan para daros ideas.

Juegos de mesa o cómo pasar las largas tardes de invierno

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El rummikub

Mi juego de mesa favorito ever and ever es el rummikub. Seguro que lo conocéis:

Las fichas de este juego están numeradas del 1 al 13. En la modalidad de 4 jugadores, cuenta con 8 juegos de fichas: 2 de cada color y 2 comodines. Hay versiones para más jugadores en las que encontramos 6 colores.

Se trata de hacer tríos o escaleras del mismo color, con un mínimo de 3 fichas. Para empezar a jugar, cada jugador tiene que hacerlo con un total de 30 puntos propios. En las siguientes jugadas, se puede mover ficha sin puntuación mínima y se pueden usar las piezas que ya estén en la mesa siempre que se respeta la estructura mínima de tríos o escaleras.

Mis muchomásquehijos, los dos, tanto el mayor como la pequeña, juegan que da miedo verles. Yo creo que un día de estos se me van a hacer profesionales del rummy 😉 Y la culpa la tiene un poco la muchomásqueabuela que fue la que les enseñó y la que me enganchó a mí también.

Este juego viaja con nosotros: no jugamos al rummy sólo en invierno. Es ideal también para el césped de la piscina.

Eso sí, yo, que no soy nada competitiva y aborrezco eso de perder o ganar, disfruto mucho más de este juego sin anotar los puntos. Me parece más sano, más libre jugar sin presiones de “a ver quién gana” si lo que pretendemos es sólo pasar un rato juntos disfrutando.

El monopoly

En realidad, el monopoly nunca ha sido uno de mis juegos de mesa favoritos, precisamente por los mismos motivos por los que sí me gusta en rummy: demasiado competitivo, demasiada importancia al dinero y a las posesiones.

Os prometo que, durante una temporada, me provocaba hasta estrés jugar al monopoly. Eso de que te puedan quitar tus cosas, de que venga otro a romperte todo lo que has conseguido, uffff… me parece tan fiel reflejo de la vida que no me apetecía nada llevarlo a mi tiempo libre.

Pero resulta que a los muchomásquehijos les regalaron hace unos años la versión junior del monopoly y, claro, había que usarla. Le fui perdiendo el miedo y comencé a verlo como lo que es: un juego y una oportunidad de aprender a enfrentarse a las derrotas. Reconozco que no he llevado nunca muy bien perder.

Del Junior, dimos el salto a otra de las miles de versiones del monopoly que hay en el mercado y, bueno, que sí, ¡ya me gusta!

La clave está precisamente en ser realista y darte cuenta de que es un juego. A los niños a veces les cuesta, claro. Yo todavía recuerdo cuánto me enfadaba de pequeña cuando perdía al parchís, que hasta revolvía el juego y todo…

El scrable

A pesar de tener una mente “de letras”, el scrable no entra dentro de mis juegos favoritos. He jugado cientos de miles de veces porque sí es uno de los preferidos de la muchomásqueabuela y era uno de los must en nuestras vacaciones veraniegas.

Tiene muchas virtudes, de entre las que me gusta destacar que amplías tu vocabulario una barbaridad. Pero hay que tener la mente muy abierta para conseguir crear una palabra con determinadas combinaciones de letras. Creo que el mayor problema de este juego está en la distribución de las letras: ¿para qué queremos en castellano la X y la W, por ejemplo?

Para mí que lo trasladaron directamente del inglés y claro…

El parchís

Es el campeón de los juegos de mesa si hablamos de pasar el rato. Es entretenido, con reglas simples y claras. No hay que pensar demasiado y es apto para todos los públicos.

Perfecto para jugar con niños pequeños e iniciarles en el mundo de los juegos de mesa, es un imprescindible en todas las casas en cualquiera de sus múltiples versiones. Como curiosidad, en el último viaje que fuimos al que se nos olvidó llevar alguno de nuestros juegos, descargamos una app en la tablet para jugar al parchís. Muy práctica y muy cómoda.

Dominó y triominó

En la vida he jugado yo al dominó, pero el año pasado SSMM dejaron en casa un triominó. Es parecido al dominó, pero las fichas son triangulares con un número en cada uno de los vértices. ¿Lo conocéis? Porque resulta que el muchomásquehijo mayor y yo nos hemos hecho adictos.

Tenemos más, bastantes más juegos de mesa. Algunos clásicos, como el ajedrez y las damas y otros más modernos como los de adivinar objetos dibujando. Pero no quiero que este artículo sea demasiado extenso.

Ya iré hablando de cada uno de ellos de forma individual.

¿Cuál es tu juego de mesa favorito?

Firma Verónica-muchomasquemamas

 

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