La alimentación en el deporte infantil

No soy ninguna experta y no sé si estoy capacitada para escribir sobre la alimentación en el deporte infantil. Pero lo voy a hacer porque este fin de semana he vivido algo que me ha hecho llevarme las manos a la cabeza.

Por supuesto, no hablo de deporte de élite ni mucho menos. Me refiero a deporte infantil de base: niños y niñas de entre 6 y 16 años aproximadamente que entrenan una media de 5 horas a la semana, están federados y, de vez en cuando, compiten en encuentros más o menos locales. Son patinadores, son niños y adolescentes cuyos cuerpos (la mente también) se están formando aún y que aprenden día a día con lo que ven. Son deportistas que, en plena competición, aprovechan un descanso para comer algo. ¿Y qué comen?  Os dejo que lo adivinéis…

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La alimentación en el deporte infantil

Soy una muchomásquemamá preocupada de lo que comen sus hijos. No me considero inflexible ni mucho menos: en casa no entran determinadas cosas por norma, pero si comemos fuera o celebramos algo en casa de un familiar, nos adaptamos: si la abuela le compra a la golosa de la muchomásquehija unas natillas de esas famosas que no son caseras y ni siquiera saben a natillas, pues ella se las come en casa de la abuela después de la fruta. Pero nosotros nunca las compramos, aunque de vez en cuando las hacemos.

La merienda de los muchomásquehijos siempre siempre incluye una pieza de fruta. ¡Menudo mérito!, pensaréis. Pues sí. No es un mérito absoluto porque así es como debería ser, ¿no? Es un éxito relativo por comparación: muy pocos papás llevan a su niños fruta a la salida del cole. Os reto a pararos un día delante de cualquier colegio normal y observar lo que meriendan los niños.

Me daréis la razón en que sí es un éxito que mis muchomásquehijos coman siempre y en primer lugar la pieza de fruta que va en la bolsa de la merienda.

Pues lo mismo si hablamos de deporte

Este fin de semana había una competición de patinaje en un pueblo del norte de Madrid. Venían patinadores de toda la Comunidad de Madrid y también un par de clubes de fuera.

El sábado teníamos que estar todo el día prácticamente en el polideportivo. Y, ¿qué había en un centro deportivo para que comieran los deportistas que tendrían que estar allí unas 7 horas? la alimentación en el deporte infanitil

Una máquina de vending.

Una máquina de vending con bolsas de patatas fritas y demás snacks poco saludables, con batidos ultraazucarados y galletas y otros dulces con aceite de palma y otros aceites refinados. Ni un sólo pica pica saludable: nada de fruta, frutos secos missing, ni una bebida que no fuera azucarada en exceso.

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Y, como es lógico, eso es lo que comieron los chavales en los ratitos que tenían libres: las guarrerías de la máquina de vending.

Os prometo que a mí se me partía el alma ver a estos niños deportistas que no aprenden a cuidar su alimentación. Me quedan pocas esperanzas de que el resto de la población lo haga si los que, por lógica tendrían que hacerlo en primer lugar, no tienen los medios adecuados a su alcance para empezar a mentalizarse.

No olvidemos que son niños y que están formándose: si para ellos lo normal es hacer una pausa en el deporte que practican habitualmente tomándose unas patatas fritas o unos doritos, no se plantean que esa opción no es saludable. la alimentación en el deporte 

¿Por qué no aprovechar que estos niños están en plena formación física e intelectual para inclucarles valores sobre una alimentación saludable?

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De verdad que, como he dicho al principio, no me considero una talibana de esto. Pero sí que me ponen nerviosa estas situaciones en las que dejamos pasar oportunidades como estas para hacerles ver a  nuestros niños que hay comportamientos que están totalmente reñidos con una buena salud. Yo siento que vale de poco todo lo que les digo en casa si luego salen a la calle y ven que no es así.

Calará, espero. Cuando sean mayores se acordarán de las enseñanzas de su madre y las pondrán en práctica. Pero no es suficiente. Yo quiero que su saludo no se resienta desde ya. Que sus hábitos y sus costumbres en lo que a la alimentación se refiere no sean unos de puertas para adentro y tengan que luchar contra viento y marea cuando salen fuera.

No me importa que sean los raros por merendar siempre fruta. Pero me gustaría que pudieran hacerlo en cualquier lugar, especialmente en lugares que están dedicados al esfuerzo físico y la salud, como son los centros deportivos.

No me vale de nada que vayan al colegio los enfermeros del centro de salud para darles una charla sobre el desayuno saludable si el servicio de comedor del cole les pone magdalenas y un vaso de leche…

¡La educación para la salud no debe limitarse a las charlas que los mayores les damos!

 

Firma Verónica-muchomasquemamas

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