Mermeladas de otoño

Mermeladas de otoño

¿Estamos todos ya de vuelta a la rutina? Yo creo que sí. No es que estemos hechos a la idea de todo, la verdad, pero a la fuerza ahorcan y no nos ha quedado otra.

Mucho más que mamás ha intentado ponéroslo lo más fácil posible con nuestros planificadores semanales, el menú del mes y el horario escolar para rellenar todas nuestras actividades semanales y colgarlo bien visible en la nevera.

Y ahora ya, con la próxima entrada del otoño en nuestros calendarios, toca empezar a pensar en cambiar los armarios, comprar ropa de abrigo a los muchomásquehijos (porque yo no sé a los vuestros, pero a los míos no les vale nada del año pasado: N A D A) y hacer mermeladas de otoño.

Sí, habéis leído bien: he dicho hacer mermeladas de otoño. Pocas cosas hay en la cocina tan fáciles, tan reconfortantes, tan vistosas, tan ricas y que duren tanto tiempo como las mermeladas. Puedes conservarlas durante muchos meses e ir usándolas para desayunar, para hacer tartas o ponerlas en botes bonitos y hacer un regalo a alguien especial.

A mí me encanta hacer mermeladas en cualquier época del año. Pero en otoño, con el comienzo del descenso de las temperaturas, me resulta especialmente gratificante el olor que las mermeladas dejan en mi cocina.

Así que hoy vamos a hacer

mermeladas de otoño

Lo primero de todo: cómo hacer las mermeladas caseras.

Hacer mermelada en casa es una de las cosas más fáciles del mundo mundial, os lo aseguro. Es tan fácil que creo que el único motivo por el que se consumen tantas mermeladas industriales es el mismo por el que yo las he comprado en algún momento de mi vida: no tenía ni idea de lo sencillísimo que es.

Todo el misterio de las mermeladas es el siguiente:

  1. Elegir fruta bien madura.
    La que quieras, la que más te guste, la que se te antoje. Hasta verduras y hortalizas como el pimento, la cebolla o el pepino se prestan de maravilla a ser mermeladizadas.
  2. Partir la fruta con su piel y todo (salvo en el caso de las naranjas, mandarinas, plátano, cebolla, melocotón…) y ponerla a cocer. No se le echa agua, con la propia de la fruta será suficiente. Como mucho, se puede añadir el zumo de un limón.
  3. Pesar la fruta. Vas a necesitar azúcar.
    Te lo explico más abajo.
  4. Hervir la fruta troceada junto con el azúcar.
    El truco es usar fuego bajo. Lo más bajo posible sin que deje de hervir. Y remover, remover en todo momento para que la fruta no se agarre a la cazuela. Según vas removiendo, vas aplastando la fruta. De esta manera consigues dar textura a la mermelada y así puedes saber cuándo estará lista. Hay varios trucos, luego te los cuento.
  5. Y ya. En serio. Con estos pasos tan sencillo tienes mermelada casera que puedes conservar en botes si quieres que te aguante varios meses. Aquí se explica cómo.

El azúcar en las mermeladas

La teoría nos dice que se usa la misma cantidad de azúcar que de fruta (por eso lo de pesarla). Pero lo cierto es que raras veces las mermeladas necesitan tanta azúcar y muchísimo menos si hablamos de fruta muy dulce como melocotones, higos, ciruelas o incluso cebolla.

Ajusta la cantidad de azúcar a tu gusto y, si me admites un consejo, nunca pongas más de la mitad del peso de la fruta en azúcar.

El azúcar actúa como agente conservante en las mermeladas: si vas a hacerla para que dure varios meses, creo que deberías usar azúcar. Con la mitad de peso de la fruta, por experiencia, se conserva durante muuucho tiempo. Un año incluso.

Si, por el contrario, quieres hacer mermelada para un consumo más inmediato, prueba a reducir mucho la cantiad, ¡será muchísimo más saludable! Y siempre, claro, en función de tus gustos y teniendo en cuenta el dulzor propio de la fruta elegida.

Vamos ya con 10 recetas de mermeladas de otoño para que puedas practicar este año en casa

Practicar y disfrutar después comiéndolas o regalándolas. Porque otra de las grandes satisfacciones de esto es poner las mermeladas en un bote cuqui (de eso sabe mucho la otra mitad de Mucho más que mamás) y ofrecerlas como pequeño regalo. Estoy segura de que vais a triunfar: imagina que te presentas en el cumple de una persona querida con una cestita con 3 o 4 botes de mermeladas hechas por ti, ¡eso sí que es amor del bueno!

DESCÁRGATE EL PDF CON ENLACE A TODAS LAS RECETAS AQUÍ

Mermeladas de otoño con calabaza

Uno de los productos estrella del otoño es la calabaza. Vamos a dejar un poco al margen todas las cosas ricas dulces y saladas que se pueden preparar con calabaza y nos vamos a centrar en las mermeladas: mermelada de calabaza asada, mango y naranja, ¿cómo suena? Porque ya os digo yo que está de lujo. Y, si os gusta la canela (aquí una súper fan), no podéis perderos la mermelada de calabaza a la canela.

Súper especiales de otoño

Vamos a destacar dos productos súper especiales que se hacen con frutos del otoño y que pueden dar mucho juego como base para elaborar platos dulces o salados.

Nos referimos al dulce de membrillo y al cabello de ángel.

El dulce de membrillo se hace cociendo los membrillos, el fruto del árbol que lleva el mismo nombre. Se trata de una fruta muy dura no apta para el consumo humano tal como sale del árbol. Por eso se cuece y se endulza con azúcar para darle esa consistencia sólida que todos conocemos.

El cabello de ángel, por su parte, se elabora con la carne de un tipo especial de calabaza, llamada cidra. Como también es muy dura, se cuece en varias veces y se aromatiza con canela si se quiere. Sirve para rellenar numerosos dulces o, incluso, para acompañar algún plato de carne.

Antes de despedirme de esta apología a las mermeladas caseras, os recuerdo que podéis descargar aquí el archivo con nuestra selección de mermeladas de otoño y con enlace a toditas las recetas.

¡Felices mermeladas!

firma Verónica muchomasquemamas

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