Nunca llueve a gusto de todos

Nunca llueve a gusto de todos, eso es cierto. Y si no, que me lo digan a mi el Jueves Santo. Porque en mi tierra, en mi casa, en mi Hermandad, llovió por fuera, pero también por dentro de muchos cofrades. Esas lágrimas derramadas por la impotencia ante el temporal de lluvia que no pasó Sigue leyendo